¡La deuda no la pagamos!

26/02/2012 | Pedro Luis López Sánchez | La Estrategia Global

De la estrategia global a la acción local

Es cierto que el desarrollo tiende hacia el internacionalismo, pero el punto de partida es «nacional» y en este punto de partida hay que tomar pie.”

Internacionalismo y política nacional, Notas sobre Maquiavelo, sobre la política y sobre el Estado moderno, Gramsci

Economía - DeudaEl Comité Griego contra la Deuda ha hecho pública una propuesta [1] en la que afirma lo siguiente: “la lucha griega de 2012 para la Europa actual, es a lo que España fue para la Europa “de los de abajo” en 1936. En 1936, la resistencia española contra el fascismo fue derrotada al permanecer trágicamente sola y sin ayuda. No es necesario recordar las consecuencias de pesadilla que siguieron a la derrota de España como conejillo de indias, y las heridas abiertas que han perdurado hasta ahora”. Es un afirmación valiente y potente, pues nos hace entender que la realidad europea es más peligrosa de lo que parece, lo cuál nos invita a analizar la situación internacional y establecer cuál es nuestro papel en ella, para luego poder decidir la respuesta más efectiva posible ante esta nueva agresión contra la clase trabajadora europea.

Vivimos en el paraíso capitalista, es decir, el gobierno de los bancos y de las transnacionales. El capitalismo globalizado ha conseguido imponer su ética y normas en todas las partes del planeta e incluso está logrando dirigir las políticas de algunos países del Norte, entre los que nos encontramos. Para ello hace uso de diversos mecanismos, uno de ellos es, sin duda, el uso de la fuerza, las guerras imperialistas de EE.UU e Inglaterra. Aún así existen otros mecanismos más sutiles que llevan actuando varias decenas de años y que permiten a esta dictadura del capital someter a los pueblos, siendo el chantaje sobre la deuda soberana el que mejores resultados está dando (para los capitalistas, claro).

La primera crisis de la deuda estalló en 1982, siendo especialmente virulenta en México y en los países de América del Sur. Los acreedores, con ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI), impusieron en estos países “programas de ajuste estructural” (¿os suenan?, aquí los llamamos reformas estructurales) para reducir los gastos del Estado y aumentar la recaudación, de forma que se garanticen los reembolsos de la deuda a cualquier precio y por encima de cualquier consideración. Para ello se volcó la producción en la exportación y se abandonó los cultivos para abastecimiento local, se sucedieron privatizaciones masivas, se liberalizó la economía y se abrieron los mercados a las multinacionales. Este mecanismo de la deuda supone, en la práctica, el desangrado de los pueblos por sus estados y la degradación continúa de sus condiciones de vida. Es más, es un mecanismo sutil de dominación de los pueblos por parte de los acreedores, grandes multinacionales, grandes potencias y en definitiva por parte del gobierno capitalista global.

El capitalismo globalizado, en su deriva voraz e insaciable, no se ha conformado con el denominado Tercer Mundo. Ahora este mecanismo de la deuda se ha tornado de terrible actualidad en los países periféricos de la Unión Europea. Basta recordar la reforma de la Constitución Española tramada con nocturnidad y alevosía por las clases dirigentes de PP y PSOE para darnos cuenta que estamos metidos de lleno en este círculo infernal que supone la deuda.

Artículo 135.3 de la Constitución Española:

El Estado y las Comunidades Autónomas habrán de estar autorizados por Ley para emitir deuda pública o contraer crédito.

Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta. Estos créditos no podrán ser objeto de enmienda o modificación, mientras se ajusten a las condiciones de la Ley de emisión.

El volumen de deuda pública del conjunto de las Administraciones Públicas en relación al producto interior bruto del Estado no podrá superar el valor de referencia establecido en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.

Por lo tanto, dentro de la dinámica de clases a escala global, la realidad nos catapulta fuera de Europa hacia el Mediterráneo. Nuestros problemas, los problemas de nuestra clase trabajadora, son más propios del Norte de África que del Norte de Europa. Un par de ejemplos, el pago de la deuda externa de Marruecos supone en torno a 30% de su P.I.B., y sin embargo, Alemania se financia a coste cero; y la tasa de paro juvenil en Marruecos está en torno al 31%, la de Alemania en torno al 7%. Dicen que lo que nos espera es la “reforma a la alemana”, y yo digo que ojalá fuera realmente así, pero España es demasiado débil para seguir la senda del imperialismo intraeuropeo alemán. Nuestros problemas son diferentes del proletariado alemán, y por ende, las soluciones son también distintas.

Siguiendo esta línea de argumentación, nuestro papel dentro de la lucha contra el capitalismo globalizado se encuentra en la lucha contra el chantaje de la deuda, y por lo tanto, pasa por la asociación con las luchas contra la deuda en todo el Mediterráneo. Los griegos, más avanzados que nosotros en esta lucha, lo tienen muy claro, y queda reflejado en la ponencia de Leonidas Vatikiotis en el encuentro “Viviendo en deudocracia”, Quién debe a Quién, Madrid, 7 y 8 de octubre de 2011, “El origen de la deuda pública griega y razones para no pagarla” [2]. Hay que recordar que el derecho internacional recoge que un préstamo concedido a un poder despótico, que le sirva para reforzar su poder y no para beneficiar a su población, el régimen democrático que lo suceda no tiene la obligación de pagarlo; pues se considera una deuda odiosa. Pero debemos ir más allá, si los préstamos concedidos han sido impuestos a democracias por medio del chantaje y a espaldas de los pueblos para salvar los intereses privados de una minoría como es la banca europea, aún no siendo una deuda odiosa desde el punto de vista jurídico, es del todo ilegítima. Los griegos, y volviendo al artículo citado que abría este artículo [1], saben también que solos no pueden combatir contra este chantaje, y hacen continuos llamamientos a la lucha internacional contra la deuda ilegítima y odiosa.

La lucha es internacional, cierto, aún así no podemos caer en la inacción a la espera de la coordinación con el resto de proletariados de otros países. Es necesaria la concienciación sobre el mecanismo de la deuda, que es la palanca sobre la que se apoyan todos los recortes que estamos sufriendo, y para ello hay que luchar, hay que salir a la calle, hay que hacer huelgas. Las manifestaciones del 19 de febrero, la primavera valenciana y las manifestaciones en contra de los recortes en educación en todo el estado nos demuestran que hay ya bases movilizadas. Decía Ernesto Che Guevara, “Nos empujan a esa lucha; no hay más remedio que prepararla y decidirse a emprenderla”. Hay que decidirse a emprenderla, repito yo.

Todos vimos las imágenes de Atenas ardiendo en la última huelga general a causa del enésimo chantaje de la Troika europea, imponiendo terribles recortes a cambio de un nuevo rescate (en realidad préstamos para pagar otros préstamos de deuda odiosa o ilegítima). Seamos serios, es de muy buena voluntad manifestarse delante de la embajada griega en solidaridad con el pueblo griego, pero no sirve de mucho. Solamente estaremos ayudando a los griegos, y por ende a la lucha obrera internacional, cuando se consiga que una buena parte de los trabajadores de este país se echen a las calles comprendiendo y luchando porque la solución pase por la auditoría de la deuda pública y el no pago de la parte de ella que se establezca ilegítima y odiosa.

Estaremos poniendo en un aprieto al capitalismo global cuando los trabajadores nos pongamos en huelga al grito de: ¡La deuda no la pagamos!

[1] A proposal by the Greek Committee against the Debt, The Greek committee against the Debt (www.contra-xreos.gr), http://takethesquare.net/2012/02/20/a-proposal-by-the-greek-committee-against-the-debt/

[2] El origen de la deuda pública griega y razones para no pagarla, Ponencia de Leonidas Vatikiotis en el encuentro “Viviendo en deudocracia”, Quién debe a Quién, Madrid, 7 y 8 de octubre de 2011, http://madrilonia.org/2011/10/el-origen-de-la-deuda-publica-griega-y-razones-para-no-pagarla/

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