Tras el 14N: la Europa de la clase trabajadora puede derrotar la austeridad

Declaración de Izquierda Anticapitalista

El 14N la movilización social contra los recortes y la austeridad ha recorrido los países del sur de Europa: huelga general ibérica con amplio seguimiento, paros parciales en Grecia- tras dos días de huelga general hacía apenas una semana – Italia, Chipre y Malta. En el norte y centro de Europa sin embargo- salvo en Francia y Bélgica, donde la asistencia a las manifestaciones ha sido mayor -la jornada ha tenido básicamente un carácter simbólico. Estas desigualdades no disminuyen el alcance y la importancia del 14N, que ha significado la primera acción de masas a nivel europeo contra las políticas de la troika desde el inicio de la crisis y el resquebrajamiento de la orientación dominante en la CES, que hasta ahora había instalado al movimiento sindical europeo en la desmovilización. Una cosa y otra son condición necesaria para poder incorporar finalmente al combate clasista contra la austeridad a amplios sectores de la clase trabajadora de los países del norte. En la Europa del sur, especialmente en Portugal, Grecia y el Estado español, la jornada ha mostrado el enorme potencial de resistencia social frente al desmantelamiento de los servicios públicos, la pérdida de derechos sociales y laborales y la creciente pauperización social. Ha sido una potente demostración de fuerza del movimiento sindical y social, que muestra claramente que lo necesario – la coordinación europea de las resistencias hasta derrotar la austeridad – es posible.

El 15 de noviembre, Ángela Merkel se ha apresurado a dejar claro que la austeridad se mantendrá, repitiendo el ya habitual discurso de la troika comunitaria y de los gobiernos de los estados frente a las movilizaciones: “no cambiaremos nuestra política, porque es la única posible“. Este discurso persigue dos objetivos: desmoralizar a los amplísimos sectores sociales- que tras comprender que la resistencia es la única alternativa – están dispuestos a movilizarse contra la austeridad y el pago de la deuda existentes en la mayoría de los países del sur europeo e impedir que la movilización se extienda, que alcance una dimensión verdaderamente continental. El fantasma de la huelga general empieza a perturbar los sueños de las élites europeas.

El proyecto de la Europa neoliberal ha podido avanzar tan rápidamente gracias a la aceptación de éste por parte de la mayoría del movimiento sindical – la CES – y por la desmovilización de la clase trabajadora europea. Esta orientación ha permitido que el relato neoliberal sobre la Europa posible haya ido calando sobre franjas cada vez más amplias de gente trabajadora. La crisis financiera y ahora la de la deuda, han mostrado la verdadera cara de la UE neoliberal: un potente instrumento en manos del gran capital europeo para imponer sus políticas. Y han puesto en crisis su principal realización: el Euro. También, la orientación de la CES respecto a la UE realmente existente.

Las élites representantes del capital financiero europeo tienen planes concretos en marcha para atajar la crisis del euro: la unión bancaria, la unión fiscal y la unión competitiva. La consolidación de este proyecto significará la consagración de la austeridad contra la clase trabajadora; la prioridad absoluta del pago de la deuda sobre las necesidades sociales y económicas; el control de los presupuestos, del gasto público y de la emisión de deuda de los estados por las instancias de la UE; y bajadas de salarios y nuevas flexibilizaciones del mercado laboral para ganar competitividad. Supondrá un nuevo desastre social para los países del sur de Europa. Y 2013 será un año crucial para la realización de estos planes.

El 14N ha mostrado la fuerza de trabajadoras y trabajadores. También el camino que hay que recorrer: la convergencia europea de las resistencias contra los recortes, la austeridad y el pago de la deuda ilegítima. Iniciar esa andadura, oponerse consecuentemente a los nuevos planes de las clases dominantes europeas, exige la ruptura del movimiento sindical europeo con el modelo actual de UE, una arquitectura institucional que profundiza las desigualdades, favorece a los acreedores e impone de manera autoritaria la austeridad. Con ello se fomenta el desempleo, que permite chantajear a la clase trabajadora, y se imponen un sinfín de sacrificios a ésta y a las clases subalternas. Esta lógica neoliberal aleja constantemente las posibilidades de salir de la crisis.

En el 14N español la convocatoria ha sido un éxito. Aunque unos datos de consumo eléctrico más que discutibles ( como demuestra el estudio del colectivo “Economistas frente a la Crisis”) indiquen que el paro ha sido menor que el del 29-M, la asistencia a las manifestaciones de la tarde ha sido muy superior, con una presencia muy importante de jóvenes, aproximándose en masividad en numerosas ciudades a las movilizaciones contra la guerra de 2003. El sector estudiantil se ha sumado también masivamente a la huelga . Distinta ha sido la actitud del gobierno: si el 29M la policía se limitaba a vigilar a los piquetes, el 14N la consigna era disolverlos. De la brutalidad policial da fé el número de personas heridas y detenidas, así como los numerosísimos testimonios que circulan por la red. Sin embargo, los piquetes de la patronal no han conseguido su objetivo: el centro y los barrios de numerosas ciudades han sido testigos, durante la mañana, de auténticas manifestaciones que iban extendiendo la huelga a su paso. El 14N ha mostrado una vez más la importantísima capacidad de respuesta que aun tiene en sus manos la gente trabajadora y joven.

Las razones del supuesto menor porcentaje de paro respecto al 29-M pueden ser variadas : en Euskadi, la negativa de la mayoría sindical vasca a secundar la convocatoria ha disminuido considerablemente el seguimiento; la reforma laboral ha puesto en manos de la patronal un potentísimo instrumento anti-huelga, de tal forma que en el sector privado sólo paran hoy las empresas donde aún existe “poder sindical“; se han generalizado los servicios mínimos abusivos y su aceptación de facto por los sindicatos mayoritarios… La dimensión ciudadana de la huelga ha sido muy desigual, con barrios y pueblos donde la incidencia en el pequeño comercio y en los bares ha sido muy significativa y localidades y barrios obreros donde estaba todo abierto.

El 14N, ha sido un éxito, a pesar de la debilidad del trabajo de preparación de la huelga. La Cumbre Social se ha mostrado, una vez más, como un espacio incapaz de extender y construir la huelga fuera de los centros de trabajo, entre la ciudadanía, con la honrosa excepción de la Unión de Actores. CCOO y UGT no han sido capaces de crear ambiente de huelga en la sociedad. Han sido los numerosos procesos de movilización e indignación presentes y su proyección social los que han alimentado la llama de la huelga: los suicidios como respuesta al drama de los desahucios; la ocupación de hospitales y la lucha contra la privatización de la sanidad; la lucha contra los recortes o el cierre en numerosas empresas públicas…

El éxito del 14N ha sido un nuevo golpe al gobierno, que acrecienta su ilegitimidad y muestra la amplitud del rechazo social a su gestión de la crisis. Ha sido también la expresión de una fuerza social no resignada que es vital para seguir alimentando la respuesta frente a las consecuencias del próximo rescate y de la nueva fase de reformas que se avecina. El gobierno ha pretendido minimizar su impacto, presentándola como un fracaso y un problema de orden público; ha desarrollado una activa labor anti-huelga, escudándose en la defensa del derecho al trabajo y de la normalidad ciudadana y ha alimentando la resignación social, con la inestimable ayuda de Botín que ha manifestado que la gubernamental es la única política posible. El gobierno del PP, a pesar de su desgaste, de su falta de credibilidad creciente, de la desafección de sectores cada vez mayores de su electorado, no va a variar sus políticas. Se lo impiden sus compromisos con la troika comunitaria y sus lazos con el capital financiero. Para acabar con los recortes, las privatizaciones, y la criminalización y represión de la contestación social, hay que acabar con el gobierno.

Pero derrotar al gobierno del PP, derrotar los recortes, exige mucho más que convocatorias puntuales de HG de un día que, aisladas de las diferentes luchas sectoriales y sin formar parte de un plan general de movilización, corren el riesgo de convertirse cada vez más en paros generales con manifestaciones por la tarde, perdiendo gran parte de su impacto. La victoria sobre el gobierno exige trazar un plan a medio plazo de movilización contundente y sostenida, capaz de mantener la presión sobre éste hasta hacerla insoportable.

Este plan de lucha debería basarse en tres grandes ejes :

  • Una alianza entre el sindicalismo, movimientos como el 15-M y el 25-S y las organizaciones políticas y sociales opuestas a la austeridad, mediante la cual se vaya conformando un bloque que organice y extienda unitariamente la movilización.
  • Un programa de reivindicaciones de “emergencia social,” con objetivos que vayan a la raíz de los problemas : 1. Auditoría ciudadana de la deuda. Anulación de la deuda ilegítima. 2. Retirada de las reformas laborales , de pensiones, recortes y privatizaciones. Reposición de salarios , derechos, prestaciones y servicios públicos. 3. Expropiación sin indemnización de la banca rescatada, intervenida o avalada por el estado y movilización de recursos para servicios públicos y creación de empleos dirigidos a aumentar la sostenibilidad ambiental. Inicio del proceso para poner a toda la banca bajo control público y social. 4. Suspensión preventiva de todos los desahucios que afecten a la vivienda habitual. Derogación de la ley de desahucios de 1909. Dación en pago retroactiva. Plan de alquiler social con el stock de viviendas vacías de la banca nacionalizada 5. Reforma fiscal para combatir el fraude y que haga recaer la carga fiscal sobre el capital.
  • Un plan de movilización que debería combinar un conjunto de acciones: huelgas sectoriales rotatorias en sectores estratégicos, como los del transporte, finanzas, manufactura, energía o telecomunicaciones; ocupaciones de instalaciones y encierros en los servicios públicos dirigidos a las personas, como sanidad y enseñanza; huelgas generales de más de un día, para unificar las movilizaciones. Y todo ello con vocación permanente de incorporar a la ciudadanía al conflicto.

Esta movilización sostenida debe comenzar con la extensión de la lucha de la sanidad madrileña y el apoyo solidario a ésta. Como en la educación el pasado curso, la nueva fase de la privatización de la sanidad pública comienza en Madrid. Del resultado de este conflicto, de la extensión del rechazo social a la nueva ola privatizadora, dependerá el que ésta se frene en seco o que, por el contrario, el modelo se exporte a la mayoría de administraciones autonómicas. Es un combate en el que nos jugamos mucho. Sostenerlo y apoyarlo es tarea de todas y de todos.

Izquierda Anticapitalista

www.anticapitalistas.org

21 de noviembre de 2012

Izquierda Anticapitalista

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