Laboratorio y cocina

Investigadora

Actualmente la situación de la mujer en la ciencia sigue siendo muy precaria, al igual que en el resto de actividades.

Trabajar para la ciencia requiere de mucho de nuestro tiempo, ya que no supone sólo horario que podríamos llamar “de oficina”, necesita tiempo extra para dedicar a la lectura de las revistas científicas donde mantenernos siempre al día y escribir artículos para estas mismas en los que publicar las conclusiones de nuestros trabajos.

Si tomamos cualquier revista científica y observamos los nombres de los autores de los artículos nos daremos cuenta de que una amplia mayoría son hombres. ¿Es que las mujeres no sabemos de Física Nuclear, de Ecología o de Cristalografía? Por supuesto que sí, pero ¿es compatible con ser madre, con atender a una persona mayor o con cuidar de algún familiar enfermo? La realidad nos enseña que no es nada fácil. A las mujeres se nos exigen unos cuidados de la familia y el hogar que nos roban el tiempo que los hombres dedican a estas tareas.

No es extraño hablar con alguna importante investigadora de Universidad y que te cuente que lleva varios años intentando terminar un estudio y publicarlo, pero como tiene dos hijas pequeñas le resulta totalmente imposible. Siendo un poquito observadora notarás que a las científicas más mayores que han tenido bastante éxito en su carrera (profesoras en universidad de alto prestigio, muy premiadas por sus descubrimientos, etc.) les ha resultado muy difícil o casi imposible tener vida familiar. Todas ellas han tenido que elegir entre su carrera y su vida personal.

Además, la situación tan precaria de la ciencia española y las nuevas reformas en la Universidad van a tener una consecuencia directa sobre las mujeres, dificultándoles todavía más el acceso a este trabajo.

Pongo como ejemplo una campaña que lanzó la Comisión Europea a mediados del 2012 para intentar que las chicas se interesaran más por la investigación haciendo que la ciencia pasase a ser otro estúpido anuncio de compresas. Tras la lluvia de críticas que recibió la campaña, el vídeo fue retirado de la misma. Se les llena la boca hablando de igualdad.

Menos campañas inútiles y ofensivas, y más medidas concretas que nos ayuden a saltar el obstáculo que se nos pone.

La ciencia no tiene que ser rosa, tiene que ser violeta.

Marta Trigo es activista en el Movimiento de Acción Estudiantil y estudiante de Biología en la Universidad de Sevilla. http://www.anticapitalistasevilla.org/2013/01/laboratorio-y-cocina.html

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