Un inmigrante denuncia una brutal paliza de seis policías de Murcia

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Abdou Karim, junto a su esposa Olga durante la comparencia pública (Patxi Gomariz)

“Los policías me decían hijo de perra y negro de mierda y me dieron una paliza”. Abdou Karim, inmigrante senegalés y dueño de un restaurante en Murcia, se presentó ayer ante los medios de comunicación con una rodillera y unas muletas para denunciar la agresión salvaje e inmotivada que, según cuenta, recibió hace unos días a manos de un grupo de policías de la comisaría de San Andrés de Murcia. El inmigrante, que está casado con una española, aportó los partes médicos de lesiones, donde se detallan los politraumatismos sufridos, y aseguró que hay testigos de los hechos que han verificado su versión ante el juez.

El pasado 25 de julio, sobre las tres de la madrugada, afirma Abdou, salió de trabajar de su restaurante en la calle Fuensanta, en Murcia, y tras hacer una maniobra incorrecta en el barrio de la Fama fue parado por una patrulla de la Policía Nacional. “Me pidieron –explica- los papeles de residencia y el carné de conducir. Como estaba sudando, los policías dijeron que tenía que haber tomado drogas o bebido alcohol, algo que yo negué. Les pedí que me hicieran las pruebas oportunas, pero no quisieron. Tras veinte minutos salí del coche y empezaron a empujarme y a llamarme negro de mierda. Luego llegaron tres coches más de policía. Me tiraron los papeles del coche al suelo, me dijeron que me callara y me dieron un puñetazo en un ojo”.

Abdou, que ayer estuvo acompañado por miembros del colectivo Círculo de Silencio de Murcia (portaban una pancarta con la leyenda ‘Si tocan a un@ nos tocan a tod@s’) y por su mujer, estuvo detenido 48 horas en los calobozos, después de, según narra, ser agredido en el suelo y lesionado en la rodilla derecha, por lo que tuvo que ser atendido en el centro de salud de San Andrés.

“Los seis policías me trataron como a un perro –añade Abdou-, me llamaban negro de mierda, decían que vivía en la selva y me dijeron que me iban a matar. Los policías amenazaron también a testigos de la agresión. Cuando me llevaron al centro de salud sólo me dijeron que no tenía nada roto y me mandaron pastillas para el dolor y la inflamación, pero no quise tomarlas, pues luego podían decir que había tomado drogas. Luego me llevaron a la comisaría entre chillidos e insultos. Durante horas me insultaron y les oí decir que me iban a acusar de querer quitarles la pistola. En dos días sólo tomé unas galletas y un vaso de agua”.

Abdou asegura que ha denunciado estos hechos porque “hay otros que no lo pueden hacer y yo voy con la verdad por delante y voy a seguir así. Doy gracias a todas las personas que me están apoyando”.

Tras ser puesto en libertad, Abdou acudió a urgencias del hospital Virgen de la Arrixaca para que le hicieran un informe de lesiones y lo mismo hizo en una mutua, donde tuvo que acudir en silla de ruedas. El inmigrante senegalés presentó ayer copias de ambos partes médicos, en los que se reflejan las policontusiones y la lesión en la rodilla derecha. También se sometió a análisis de sangre y de orina para demostrar que no consume drogas ni alcohol. “Las marcas de los golpes no se ven por el color de mi piel y ellos saben muy bien de qué manera pegarte para que luego no se vea a simple vista”, comentó.

La mujer de Abdou, Olga Sánchez, afirma que “ví la cara de todas las personas que le pegaron a mi marido. Los policías me dijeron que mi marido iba borracho, había tomado droga y les había pegado a ellos. Todo mentira. Esos salvajes me amenazaron luego en el juzgado e intimidaron a testigos, pero nosotros vamos a por todas y no vamos a dejar que esto quede impune”. Olga explicó que la agresión ha sido denunciada ante la Defensora del Pueblo y la Delegación del Gobierno en Murcia. “La Defensora no se ha dignado a llamarnos y a la Delegación del Gobierno le pido que protejan a los ciudadanos”, añadió.

Marta Gómez, del Círculo de Silencio de Murcia, afirmó que “es un caso claro de agresión y esto ocurre porque el sistema que nos protege es el que ampara que esto ocurra. Las leyes que tenemos van contra los inmigrantes y amparan a los policías que maltratan a ciudadanos. Esas leyes permiten crear centros de internamiento donde la gente es maltratada, y ponen trabas a los que vienen a trabajar aquí y les privan de la sanidad, la educación y otros servicios. Las leyes matan y nuestra indiferencia nos hace cómplices”.

Abdou y su mujer Olga estuvieron acompañados ayer por decenas de personas que les están mostrando su apoyo en estos difíciles momentos.

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